Bueno, aqui sigo, 34 días limpio.
Hoy os voy a comentar mi experiencia en mi segunda visita al Centro de Atención a la Drogodependencia.
Lo primero, tuve que entregar por primera vez la muestra de orina. Lo tendré que hacer todas las semanas. Es una buena medida. Otra obligación más para no recaer.
El proceso es sencillo. Tienes que entrar en un aseo "vigilado" (con un espejo trucado, de tal forma que te ven al otro lado, así no puedes hacer trampa con la orina). Te dan un bote típico de muestra de orina, echas un chorrito, y listo. Lo dejas en una bandeja a la que ellos pueden acceder.
Lo malo ha sido que tenía cita con la psicóloga, pero me la han cambiado. Se supone que me habían intentado localizar, pero nadie me avisó. Otro retraso más. Se nota que es un servicio público. Hace casi un mes que empecé este proceso y realmente todavía no he empezado ningún tipo de tratamiento. Todo está siendo por mi cuenta.
Mientras, mi día a día sigue siendo bueno. Sigo sin beber alcohol (creo que es la parte más importante), haciendo ejercicio (esa rutina es la que más me cuesta), comiendo más sano, etc... En realidad me siento bien. Por las noches sigo soñando alguna vez con cocaína (anoche por ejemplo), y los recuerdos, sensaciones, y angustia, siguen presentes en mi mente. Pero los voy controlando bien. Lo más importante es la decisión que uno toma. Eso está grabado a fuego en mi mente, y tardará mucho tiempo en desaparecer.
Pero donde más he notado la mejoría ha sido en la parte económica. El sueldo actualmente lo tengo "intervenido" por mi novia y por mi socio/amigo. A esa cuenta tengo asociada una tarjeta de débito "prepago". Sólo tengo acceso al dinero que se cargue en la tarjeta. Y nunca hay más de 50/60 euros.
Así que este mes he "disfrutado" del sueldo. He comprado algo de ropa, he podido salir con mi novia a comer, cenar, sin tener que medir tanto el dinero, incluso he comprado alguna cosilla para el piso. Mis gastos en ocio se han reducido considerablemente. No sólo por las noches de cocaína, sino porque ahora, cuando salgo no pido copas, de tal forma que el dinero gastado es mucho menos.
También debo decir una cosa: en 34 días no me ha llamado ni me ha escrito ninguna de las personas con las que tenía contacto en ese ambiente. Rectifico: sólo una persona. Un buen tío de la ciudad donde vivía antes me mandó un mensaje de audio por whatsapp. No le contesté. Por mi parte, eliminé de mi agenda todos esos números. Lo mejor es cortar todo contacto. Y me da pena, porque algunos eran buenas personas. Pero todo eso terminó. Espero que algún día, ellos decidan hacer lo mismo que yo. Nunca es tarde.

Comentarios
Publicar un comentario