Llevo 58 días limpio. Antes de nada, quería pedir disculpas por no haber escrito antes. Mucho trabajo, agotamiento, y falta de inspiración me han llevado a estar unas semanas sin escribir. Quiero contar un poco cómo han sido estas semanas. Tras una semana dura, la médica del centro de desintoxicación me recetó un medicamento para subirme los niveles de dopamina. Llevo dos semanas con ese medicamento, y puedo decir que mi vida es otra. Me encuentro más animado, sin bajones anímicos ni muchos cambios de humor (tenía bastantes). Vuelvo a ser mi mejor yo, con ganas de soltar alguna tontería o hacer reir. He tenido varios viajes de trabajo estas semanas. Son días agotadores, muy largos, con mucho trabajo físico y mental. Pero los he llevado bien. Es cierto que en esos viajes nunca consumía, pero sí salía y bebía. Ahora controlo esas situaciones. Hoy he empezado una terapia de grupo en el centro. Se trata más que nada de intercambiar impresiones, experiencias, sensaciones...
Hoy, tras 38 días limpio, me gustaría seguir con mi pasado. Con el camino que he seguido hasta llegar a mi adicción. En un post anterior hablaba de mi primera vez, y de las buenas sensaciones con las que me quedé. Ese fue un gran problema. Yo no fumo, por ejemplo, porque cuando lo probé, no sentí ningún placer en ello. ¿Entonces, para qué fumar? Obviamente, tampoco me gustó nunca el hachís, marihuana, etc… Pero con la cocaína fue diferente. Eso llevó a que se repitiera el consumo. Durante el primer año, más o menos, fue de forma esporádica: cumpleaños, navidades… Recuerdo que cuando hice la mili, con 20 años, le compré a un compañero del cuartel para nochevieja. Era la primera vez que yo compraba directamente. De pronto, mi grupo de amigos se echaron novia. Ya no salíamos a discotecas, sino a sitios más tranquilos. Desde un bar de copas, a incluso un bar de barrio. Y ahí empezó a convertirse en un poco más habitual en los fines de semana. Encontramos el placer de tomarl...