Hoy, tras 38 días limpio, me gustaría seguir con mi pasado. Con el camino que he seguido hasta llegar a mi adicción. En un post anterior hablaba de mi primera vez, y de las buenas sensaciones con las que me quedé. Ese fue un gran problema. Yo no fumo, por ejemplo, porque cuando lo probé, no sentí ningún placer en ello. ¿Entonces, para qué fumar? Obviamente, tampoco me gustó nunca el hachís, marihuana, etc… Pero con la cocaína fue diferente. Eso llevó a que se repitiera el consumo. Durante el primer año, más o menos, fue de forma esporádica: cumpleaños, navidades… Recuerdo que cuando hice la mili, con 20 años, le compré a un compañero del cuartel para nochevieja. Era la primera vez que yo compraba directamente. De pronto, mi grupo de amigos se echaron novia. Ya no salíamos a discotecas, sino a sitios más tranquilos. Desde un bar de copas, a incluso un bar de barrio. Y ahí empezó a convertirse en un poco más habitual en los fines de semana. Encontramos el placer de tomarl...
Historia de un adicto a la cocaína. Un vistazo al presente, al pasado, pero sobre todo al futuo